Catas de aceite, una tendencia que triunfa cada vez más entre el público.

Catas de aceite - Reacus

Las catas ya no son territorio exclusivo del vino. En los últimos años, esta forma de descubrir, probar y apreciar productos a través de los sentidos se ha extendido a propuestas tan variadas como las cervezas, los cafés, los chocolates e incluso las aguas.

Entre ellas, también están las catas de aceite de oliva virgen que han ido ganando protagonismo en los últimos tiempos, convirtiéndose en una actividad que combina gastronomía, aprendizaje y una experiencia sensorial diferente. ¿Te apetece ir a una?

¿Cómo son las catas de aceite?

Una cata de aceite de oliva consiste en realizar una “degustación” de diferentes tipos y variedades de aceite, normalmente, aceites de oliva virgen extra.

Aunque para muchos expertos, más que una degustación, estas catas proporcionan una evaluación sensorial del producto para identificar y valorar sus distintas características.

Las catas de aceite de oliva son actividades dirigidas a todo tipo de públicos, pudiendo adoptar un formato más divulgativo o uno más distendido. En todo caso, suelen comenzar con la presentación de los aceites que se van a probar y con algunas explicaciones sobre su procedencia, variedad de aceituna o elaboración.

La degustación se realiza habitualmente en pequeñas cantidades y utilizando copas y, en algunas catas, panes específicos. El Consejo Oleícola Internacional establece que las copas para probar los distintos tipos de aceite de una cata deben ser de vidrio oscuro para evitar que el color del aceite condicione la percepción del catador.

Además, en la muestra, los aceites se mantienen a unos 28 °C, una temperatura que facilita la percepción de sus características organolépticas.

El análisis comienza por el olfato, buscando aromas y matices que permitan diferenciar unas muestras de otras. Después llega la fase gustativa, en la que se valoran atributos como el frutado, el amargor o el picante, además de posibles defectos.

Precisamente esta diversidad de aromas, sabores y sensaciones explica buena parte del atractivo de estas experiencias.

¿Qué ocurre con el aceite que sobra?

Esta es una cuestión que también conviene tener en cuenta. El aceite utilizado durante una cata que ya no vaya a destinarse al consumo debe gestionarse como residuo de aceite de cocina usado.

No debe verterse por el fregadero ni por el inodoro, ya que puede provocar problemas en las redes de saneamiento y perjudicar los ecosistemas acuáticos.

Por ello, cuando una actividad genera aceite que se desecha, lo adecuado es almacenarlo correctamente y entregarlo mediante los sistemas de recogida habilitados. Estos residuos pueden recibir posteriormente tratamientos destinados a obtener productos como biodiésel, jabones o materias primas para diferentes usos industriales.

En resumen

Las catas de aceite son hoy una actividad que cuenta con muchos adeptos y que no solo responde al interés por descubrir nuevos sabores: también ofrece una manera entretenida de conocer mejor uno de los productos más representativos de nuestra gastronomía.

Y, al finalizar, resulta fundamental que el aceite descartado siga el circuito adecuado, recurriendo siempre a empresas y sistemas autorizados para su recogida, tratamiento y valorización como es el caso de Reacus.

Si eres organizador de catas de aceite en Madrid y quieres contar con una empresa autorizada y homologada para su posterior recogida y tratamiento, no dudes en contactar con nosotros. Contamos con todos los permisos exigidos, siendo una de las empresas de referencia para la recogida de aceites usados de cocina en Madrid.

 

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