¿Qué es exactamente un bioplástico y a partir de qué residuos se elabora?

Bioplásticos - Reacus

En un planeta donde los plásticos derivados del petróleo han colonizado casi todos los aspectos de nuestra vida cotidiana -desde envases de alimentos hasta componentes técnicos-, emerge una alternativa que intenta reconciliar funcionalidad y sostenibilidad: los bioplásticos.

Sin duda, representan un paso hacia materiales más respetuosos gracias a que están elaborados con recursos biológicos y, en muchos casos, con residuos reciclados.

Comprender exactamente qué son, cómo se obtienen, a partir de qué residuos y cuáles son sus usos principales es esencial para valorar su papel real dentro de la transición hacia una economía circular más eficaz. Y tú, ¿qué sabes de los bioplásticos?

¿Qué es un bioplástico?

Un bioplástico es, fundamentalmente, un material polimérico cuya materia prima proviene total o parcialmente de biomasa renovable en lugar de combustibles fósiles como el petróleo o el gas natural que son los que tradicionalmente se han empleado para la fabricación de plástico.

Esto incluye a dos tipos principales de bioplásticos:

  • los tienen origen biológico (biobasados)
  • los que además pueden ser biodegradables bajo determinadas condiciones ambientales o industriales.

Llegados a este punto es importante insistir en que no todos los bioplásticos se biodegradan espontáneamente en la naturaleza y la biodegradabilidad depende de la estructura química del polímero, no solo de su origen biológico.

Dicho esto, el bioplástico representa una opción menos contaminante, más limpia y más respetuosa con el medioambiente aunque tenga aún aspectos mejorables.

¿A partir de qué residuos o materias primas se elaboran?

La producción de bioplástico se realiza a partir de una gran variedad de recursos orgánicos, muchos de ellos residuos generados por actividades agrícolas, alimentarias o industriales.

Entre los principales grupos de materias primas y residuos reciclados usados podemos destacar:

1.- Residuos agrícolas y subproductos de cosecha: son muchos los que se emplean para producir bioplásticos, desde paja de arroz o trigo, bagazo de caña de azúcar, astillas de madera… hasta residuos de cultivo que no se destinan a alimentación humana.

2.- Almidones y azúcares de origen vegetal: almidón de maíz, patata o mandioca, y jugos ricos en azúcares fermentables que se transforman en monómeros como el ácido láctico para producir polímeros como el PLA (poliácido láctico).

3.- Aceites y grasas vegetales: aquí es donde entra en juego el papel de empresas como la nuestra que se dedican a la recogida y el reciclaje de aceite usado de cocina. Estos aceites recuperados de procesos domésticos se incorporan como fuente de lípidos para obtener biopolímeros específicos o como precursores en reacciones químicas que generan componentes plásticos. ¿Recuerdas que hace un tiempo te hablamos de una sartén fabricada con bioplásticos elaborados a partir de aceite usado? Pues he ahí una muestra de esto que te estamos contando.

4.- Residuos alimentarios y orgánicos posconsumo: restos de frutas y verduras, pulpas o sobras de productos vegetales que, tras la separación y tratamiento adecuado, sirven de biomasa para procesos de fermentación o extracción de biopolímeros.

Como ves, la gran aportación del bioplástico no es solo la de producir a partir de materiales más sostenibles y menos contaminantes, sino que muchos de ellos se fabrican con residuos que, de otro modo, tendrían poco valor o generarían emisiones durante su descomposición.

¿Para qué se usan?

Los bioplásticos se están empleando en sectores muy amplios debido a su adaptabilidad y, en muchos casos, a su menor impacto ambiental comparado con plásticos petroquímicos. Entre sus aplicaciones más frecuentes se encuentran:

  • Embalaje y envases para alimentos y productos de consumo.
  • Utensilios desechables (cubiertos, vasos, platos) en servicios de catering y hostelería.
  • Películas agrícolas que ayudan al cultivo y luego se biodegradan en compost industrial.
  • Componentes técnicos y piezas moldeadas que, bajo especificaciones adecuadas, pueden sustituir plásticos convencionales en bienes duraderos.

Aunque no todos los bioplásticos son biodegradables en cualquier entorno, su uso permite disminuir la dependencia de recursos fósiles y, si se combinan con sistemas de compostaje industrial o reciclaje adecuado, reducir el impacto medioambiental de los plásticos tradicionales.

Pero para que esto sea posible, la labor de empresas como Reacus es clave.

Ten en cuenta que un importante porcentaje del aceite usado que obtenemos a partir de nuestro servicio de recogida de aceites usados de cocina en Madrid se destina a la elaboración de bioplástico que, posteriormente, servirá para la fabricación de muchos otros productos.

Por eso, tu labor reciclando aceite es mucho más importante de lo crees: es el primer eslabón en esta importante cadena que lucha contra la contaminación del entorno y el uso de sus recursos finitos de forma responsable.

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